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Cómo calmar la ansiedad sin medicamentos

Última actualización el 7 julio, 2022

La ansiedad es un trastorno emocional que puede afectar a cualquier persona, pues sólo es un reflejo de la mente ante algo que le incomoda y de lo que busca escapar enviando señas al cuerpo que se traducen en síntomas físicos como la sudoración de manos, un incremento del ritmo cardiaco, así como mareos y náuseas.

Existen diferentes alternativas para tratar la ansiedad, algunas de ellas emplean medicamentos para controlar los síntomas físicos, sin embargo, hay quienes prefieren otro tipo de terapias que no involucren fármacos, ya que prevalece el temor a que se genere una adicción o se perciban efectos secundarios.

Los primeros pasos

Durante un ataque de ansiedad es muy importante que se guarde la calma, lo primero que se debe hacer es tranquilizarse, pues con los nervios alterados, los pensamientos se nublan y se pierde la perspectiva de que con un poco de serenidad se puede recobrar la tranquilidad.

El ritmo de la respiración no debe perderse de vista, ya que si éste se eleva, hay que evitar jalar aire con la boca, pues esto agudiza la sensación de asfixia y al tener menos oxígeno en la sangre se agudizan síntomas como el mareo y las náuseas.

Durante una crisis pensar en cosas positivas puede ser de gran ayuda para recobrar la tranquilidad, un ejercicio sencillo es imaginar una escena en la que nos sintamos rodeados de un ambiente agradable y seguro, algunas personas prefieren un espacio boscoso donde el aire fluye entre los árboles, aunque otros optan por sonidos como el correr del agua, ya que esto los tranquiliza.

Después de la crisis

Una vez que se han controlado los síntomas físicos y se ha recuperado la calma es conveniente hacer una introspección a lo que generó el ataque de ansiedad, esto nos permitirá conocer el origen de la crisis y así encontrar una solución al problema.

Buscar la ayuda de un familiar o un amigo también es de gran ayuda durante un ataque de ansiedad, pues uno de las principales preocupaciones de una persona que padece este tipo de trastorno es sentirse solo y sin una salida a su problema.

Los medicamentos no son precisamente la mejor opción para tratar la ansiedad, ya que no sólo se experimentan efectos secundarios o se corre el riesgo de que las crisis de agudicen o se cree una dependencia hacia las sustancias activas, sino que simplemente no ofrecen una solución real para el trastorno, pues nunca alivian el malestar de raíz.