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¿En qué consiste la angustia anticipatoria?

Última actualización el 24 octubre, 2019

En la presente entrega de Todo sobre la Ansiedad, le contaremos a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de Angustia anticipatoria. Por medio de la siguiente reseña, usted podrá informarse sobre los síntomas, las características de los pacientes y los tratamientos disponibles para este padecimiento.

La angustia anticipatoria es el estar angustiado por algo que todavía no sucede, como lo que enfrentan personas que se preocupan frente a un evento que les va a ocurrir, por ejemplo subirse a un avión o vivir una intervención quirúrgica. Los síntomas son pensamientos y/o recuerdos intrusos sobre las cuales no tiene control por lo que no pueden dejar de pensar en ellos, siendo estos producto de su imaginación en función a lo que van a vivir.
Se puede atender una angustia de algo que todavía no sucede porque la angustia es real, no importa el origen. Es decir, el cerebro no distingue si el motivo de la angustia proviene de algo real que en principio afecta a todo mundo (como un secuestro) o algo real que no angustia a casi nadie (como un poco de polvo sobre los libros), o si es imaginaria como un evento futuro o una pesadilla.

El problema con la angustia anticipatoria se ejemplifica con las siguientes situaciones: La persona que se sube al avión puede sentir ahogo, mareo y sudoración excesiva. La persona que va al dentista sentirá más dolor y necesitará más anestesia, de la que necesitaría si no estuviera nerviosa. La persona que se someterá a una cirugía sentirá más dolor, por lo que necesitará más anestesia y más analgésicos; además el tiempo de recuperación será más largo. La finalidad del EMDR es ayudar a estas personas a que todos los pensamientos, sueños y fantasías que no las dejan vivir, cobren una dimensión real y, según sea el caso, eliminarlos o ayudarlos a aceptarlos.

Perfil del paciente con angustia anticipatoria
Cualquier persona es postulante a tomar este tipo de terapia ya que en mayor o menor medida todos tenemos miedo a algo, por ejemplo: miedo a hablar en público, fobia a atragantarse o asfixiarse, dolor crónico, depresión mayor, adicción al juego, fobia al dentista, pesadillas en niños, imagen negativa del cuerpo, pérdida de la pareja, celotipia, fobias a la sangre y a las inyecciones, inhibición en el trabajo, fobia a las arañas, disfunciones sexuales, trastornos alimenticios, claustrofobia, problemas en el desempeño atlético, trastorno de pánico con agorafobia, abuso de substancias y duelo complicado.

A veces, si el miedo no es grave, y no nos impide realizar nuestras actividades, podemos convivir con él, y decidir si queremos o no resolverlo apoyándonos en una terapia. Pero si ese miedo se convierte en un obstáculo para vivir, si es incapacitante, entonces es más rápido y menos tortuoso resolverlo en una terapia, que preferentemente sea rápida y pueda focalizarse en un punto específico.
El EMDR se ha utilizado para que pacientes con las problemáticas arriba mencionadas, así como con cáncer, transtornos dermatológicos o problemas gastrointestinales, puedan enfrentar mejor su situación. En mujeres embarazadas se ha utilizado para disminuir la ansiedad relacionada con su labor de parto.
Por otro lado, existen personas cuya problematica emocional deriva del haber vivido una situación impactante, o haberla visto sin que le pase nada, incluso que se la hayan platicado. Esto se llama “Estrés post-traumático”.

Como ya hemos visto, aquellas personas que padecen de angustia anticipatoria sufren diversos traumas que intervienen en el habitual devenir de sus vidas. Si el artículo es de su interés, compártalo en su Facebook para que todos conozcan más de este mal y puedan prevenirlo.