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Por qué no pueden hacerte daño los síntomas ansiedad y ataques de pánico… y cómo ELIMINARLOS sin pastillas

Última actualización el 8 julio, 2022

En este artículo fascinante de Rocío Lacasa puedes entender por qué no pueden hacerte daño los síntomas ansiedad y ataques de pánico y cómo ELIMINARLOS de forma natural. Seguramente te has preguntado más de una vez por qué tienes tantos mareos, palpitaciones, debilidad, sensación de ahogo y otros síntomas relacionados con la ansiedad. Este artículo tiene una de las pocas técnicas de respiración que realmente funcionan para el pánico y la ansiedad.

Si aprendes lo que estoy a punto de enseñarte, pierdes miedo a tener otro ataque de pánico porque conoces el proceso interno y sabes cómo controlarlo.

Esta técnica te puede ayudar a calmar la ansiedad evitando sufrir otro ataque de pánico mediante el auto-control

Está claro que necesitamos respirar para proporcionar energía a nuestro cuerpo. Cuando inspiramos, inhalamos aire cargado de oxígeno. Una vez dentro del cuerpo, el oxígeno viaja hacia el corazón a través de la sangre. Después el corazón bombea sangre para que llegue oxígeno a todo el cuerpo.

Todo ese oxígeno dentro del cuerpo permite que los nutrientes se conviertan en energía mediante reacciones químicas. Después de este proceso producimos dióxido de carbono y lo expulsamos mientras exhalamos.

Es decir, inhalamos oxígeno y exhalamos dióxido de carbono.

Cuando tienes mucha ansiedad es normal hiperventilarse. Cuando nos hiperventilamos, el nivel entre oxígeno y dióxido de carbono se desequilibra. Es decir, los niveles de oxígeno aumentan y los de dióxido de carbono bajan en los pulmones.

Hay varias razones para que pase esto. Puede ser por respirar más de lo normal, respirar de forma superficial, tomar demasiado aire etc.

Cuando nos hiperventilamos pasan dos cosas:

1. El cerebro detecta la falta de dióxido de carbono en la sangre y le envía una señal al cuerpo para que respire menos.

Entonces parece que el cuerpo se niega a respirar como lo estábamos haciendo hace unos momentos. Por eso se tiene esa sensación de ahogo con los ataques de pánico.

Lo más normal es que reaccionemos intentando respirar más. Es de sentido común. Parece que te falta el aire e intentas respirar más.

El problema es que cuando intentamos respirar más, mantenemos el desequilibrio entre oxígeno y dióxido de carbono (incluso lo podemos empeorar).

Si esto pasa, puede que nuestro cerebro le envíe más señales al cuerpo para que respire aún MENOS, incluso que pare la respiración un momento para equilibrar el intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono.

Es curioso, ¿verdad? A veces tenemos que hacer lo contrario a lo que parece lo normal para controlar la ansiedad.

Se podría pensar que el cuerpo y el cerebro están atontados y están dejando que nos ahoguemos. Pero no, en realidad el cerebro le pide al cuerpo que respire menos para poder equilibrar nuestros procesos químicos internos.

Tu cerebro siempre te está protegiendo y cuidando de ti. Lo que pasa es que se ha vuelto demasiado “protector” y por eso le pide al cuerpo que produzca tanta ansiedad.

Es normal que pase esto. Puede parecer desagradable pero no tiene ningún peligro. Simplemente tienes que re-educar  a tu cerebro para que envíe calma al cuerpo en lugar de ansiedad.

La segunda cosa que pasa al hiperventilar es que:

2. Baja el nivel de dióxido de carbono en la sangre, altera el pH en la sangre y ésta se vuelve alcalina produciendo estas sensaciones que probablemente te serán familiares:

Mareos, hormigueo, palpitaciones, temblores, debilidad en las piernas, sensaciones de frío y calor, dificultad para ver bien y temblores musculares.

Sé que te parece horrible vivir estas sensaciones en tu cuerpo. Pueden ser muy desagradables cuando no sabes por que las estás sintiendo. Lo mejor de todo es que no corres peligro por sentir este tipo de cosas. No te vas a ahogar ni te va a dar un infarto porque sentirlas no significa que vaya nada mal en tu cuerpo.

Simplemente son pequeñas alteraciones químicas dentro de tu cuerpo. Ahora que eres más consciente del proceso puedes sentir esas sensaciones y saber que estás a salvo.

En conclusión, cuando hiperventilamos estamos respirando más de lo que necesitamos. Entonces nuestro cuerpo quiere dejar de respirar un momento para equilibrarse. Por eso parece que nos estamos ahogando. Debido a esto también pueden producirse cambios químicos en nuestra sangre y producir sensaciones desagradables (no peligrosas).

Si notas que vas a hiperventilar haz lo siguiente:

  1. Haz una inspiración corta y lenta. (4 segundos aprox)
  2. Haz una espiración corta y lenta. (4 segundos aprox)
  3. Mantén la respiración durante 2 o 3 segundos.

Procura que tu respiración se vuelva REGULAR y no intentes respirar rápido. Permítete relajarte sabiendo que no te va a pasar nada. Puedes variar los segundos de inhalación, exhalación y parada pero recuerda que deben ser respiraciones CORTAS y LENTAS con paradas.

Déjame un comentario debajo y cuéntame qué mas cosas te gustaría conocer sobre tu ansiedad.

Por tu salud,

Rocio.

¿Sientes más alivio al saber por qué no pueden hacerte daño los síntomas de ansiedad y ataques de pánico? Practica esta técnica a diario, observa cómo es tu respiración cuando tienes ansiedad y cómo es cuando sientes tranquilidad. Si realmente quieres notar los cambios que produce esta técnica, es importante que crees un hábito. Prueba hacerlo 5 minutos TODAS las mañanas durante 30 días y cuéntanos tu experiencia. A nosotros nos ha funcionado y Rocío sabe que a sus pacientes les funciona cada día.

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