Saltar al contenido

Tratamiento ataques de pánico: Terapia cognitivo-conductual

Última actualización el 24 octubre, 2019

Como ya es sabido  son muchos y muy diversos los tratamientos para ataques de pánico, algunos requieren de psicofármacos y otros están vinculados a las terapias naturales como la homeopatía (en la que no confiamos en TSLA, por la falta de evidencia científica).  En esta oportunidad les presentamos  un artículo que habla sobre los beneficios de la psicoterapia cognitivo conductual aplicada al tratamiento para ataques de pánico.

Tratamiento de los trastornos de pánico

El tratamiento de los trastornos de pánico puede consistir en la administración de un fármaco para normalizar los niveles de los procesos químicos cerebrales, igual que cuando se toma un medicamento para corregir un desequilibrio tiroideo. Además, el tratamiento podría incluir sesiones de psicoterapia, para conseguir mayor control sobre la ansiedad, al igual que algunas personas trabajan con especialistas para aprender técnicas de control frente a la migraña o para rebajar la tensión sanguínea.

El tipo de psicoterapia que se utiliza se conoce por el nombre de terapia cognitiva-conductual (TCC), que enseña a las personas a enfrentarse a los ataques de pánico de una manera diferente, y muestra las formas en que se puede reducir la ansiedad. Tanto la medicación como la psicoterapia pueden ser muy eficaces. Para muchos pacientes, una combinación de medicación y psicoterapia puede ser aún más eficaz que solo uno de los dos tratamientos. Un tratamiento adecuado por parte de un profesional experimentado puede reducir o evitar los ataques de pánico en un 70 a 90% de las personas que padezcan trastornos de pánico, de ordinario en menos de 6 a 8 semanas.

La mayoría de los pacientes presentan progresos significativos después de pocas semanas de terapia (pero en algunas personas, podría ser necesario un tratamiento más largo para conseguir un efecto apreciable). Pueden producirse recaídas, pero, a menudo, el tratamiento suele resultar eficaz. Un tratamiento a tiempo puede detener el progreso de los trastornos de pánico. Sin embargo, casi solo una de cada tres personas que sufren trastornos de pánico recibe un tratamiento adecuado.

Terapia cognitiva-conductual (TCC)

La terapia cognitiva-conductual (TCC) enseña a la gente a anticiparse y a autoprepararse para hacer frente a las situaciones y sensaciones corporales que podrían desencadenar un ataque de pánico. Generalmente, la TCC incluye los tres elementos siguientes:

  • El terapeuta ayuda a la persona a identificar los modelos de pensamiento que le inducen a interpretar erróneamente las sensaciones y a asumir que está ocurriendo lo peor. Estos modelos de pensamiento están profundamente arraigados, y se requiere práctica para detectarlos y, después, modificarlos.
  • El terapeuta puede enseñar a los pacientes ejercicios respiratorios que les tranquilicen y que pueden evitar la hiperventilación (respiración excesivamente rápida) que suele tener lugar durante un ataque de pánico.
  • El terapeuta puede ayudar a la persona a hacerse cada vez menos sensible a las sensaciones corporales alarmantes y a los sentimientos de terror. Esto se consigue ayudando a la persona a probarse a sí misma, poco a poco y de forma segura, en los lugares y situaciones que ha estado rehuyendo.

Para tener éxito, la TCC requiere que el paciente esté motivado y que el terapeuta esté especialmente cualificado. La TCC requiere, generalmente, un mínimo de 8 a 12 semanas para tener efecto, pero algunas personas podrían necesitar más tiempo de tratamiento para aprender las técnicas y ponerlas en práctica. Una vez finalizado el tratamiento con la TCC, la mayoría de los pacientes con trastornos de pánico consiguen controlar o prevenir sus ataques de pánico.

Medicación

Diversos tipos de medicación que alteran la forma en que los procesos químicos interaccionan en el cerebro pueden reducir o evitar los ataques de pánico y reducir la ansiedad.

Cada medicación funciona de forma diferente. Algunas actúan rápidamente y otras lo hacen de forma más gradual. Todas deben tomarse con regularidad. En general, el tratamiento con medicación dura, como mínimo, de 6 meses a un año, pero al cabo de unas 8 semanas, el paciente y el médico deberían ser capaces de evaluar si el tratamiento está reduciendo realmente los ataques de pánico.

Para muchos pacientes con trastornos de pánico, la propuesta más eficaz podría ser una combinación de TCC y de medicación.

Conseguir éxito con el tratamiento

Desde el principio, es importante para el paciente recibir información completa sobre el tratamiento, hacer preguntas y manifestar sus inquietudes. Cada paciente responde de forma distinta, pero es importante saber que ningún tratamiento para los trastornos de pánico funciona de forma inmediata, por ello es importante mantener un tratamiento durante al menos 6 a 8 semanas para ver si funciona. Si, tras ese período, no se detecta mejora alguna, se puede ajustar el plan de tratamiento. Puede ser un problema de tanteo antes de que se encuentre el mejor tratamiento, por lo que es primordial armarse de paciencia.

Si el tratamiento implica medicación, debe quedar claro con qué frecuencia y de qué forma se supervisará la dosificación. Independientemente del tipo de medicación utilizada, lo más probable es que el médico comience por una dosis baja y la aumente gradualmente hasta que la dosis sea completa. Toda medicación tiene efectos secundarios pero, en general, resultan ser tolerables o se reducen con el paso del tiempo. Si los efectos secundarios se convierten en un problema, el médico siempre puede sugerir que se interrumpa la medicación y se espere una semana o más antes de probar otra medicación. Cuado el tratamiento se acerca a su fin, el médico reducirá gradualmente la dosis.

A la hora de iniciar un tratamiento para ataques de pánico que esté vinculado a una psicoterapia cognitivo conductual el paciente esté bien informado acerca de lo que implicará iniciar este camino. Por eso comparte este artículo en Twitter  o déjanos un comentario si tienes dudas al respecto.